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SOCIEDAD

Cambio de hora: esta madrugada a las 3:00 serán las 2:00

El pasado 22 de septiembre dimos la bienvenida al otoño dejando atrás un verano atípico marcado por las restricciones sanitarias.
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La llegada del otoño dio fin al verano. Una estación que durará 89 días exactamente llegando a su fin el próximo 21 de diciembre, cuando dará comienzo el invierno.


Hoy retrasamos el reloj una hora para adaptarnos al horario de invierno. En concreto, a las 03:00 horas serán las 02:00 horas, retomando así el horario habitual en esta época del año.


Esto significa que se ganará una hora más de sueño y con ello, tendremos la sensación de que el anochecer llega antes. Un cambio horario que forma parte de la directiva europea 200/84CE que también establece la aplicación del horario de verano a finales de marzo.


Una normativa, de obligatoria aplicación en todos los países miembros de la Unión Europea que tiene como objetivo lograr un ahorro energético y aprovechar las horas de luz natural, si bien año tras años general diferencia de opiniones en la sociedad.


La falta de consenso entre los estados, pese a que una consulta pública a la ciudadanía dictaminó que el 80 % -de los 4,6 millones de personas que participaron- se mostraron a favor de acabar con estos cambios horarios hizo que se retrasara hasta el presente año la toma de una decisión que finalmente, todavía no ha llegado.


Profundizando en sus orígenes


El origen del cambio horario se remonta a la antigua Roma, cuando las clepsidras de los romanos tenían diferentes escalas en función del mes del año que fuera. Así, en la latitud de Roma, la tercera hora tras el amanecer, la hora tertia, empezaba (usando el horario moderno) a las 09:02 y duraba 44 minutos en el solsticio de invierno, pero en el de verano comenzaba a las 06:58 y duraba 75 minutos, según relata el historiador Jérôme Carcopino.


En mitad de la Primera Guerra Mundial, otro de los antecedentes del moderno horario de verano se remonta al 30 de abril de 1916, cuando, en mitad de la Primera Guerra Mundial, el gobierno alemán decidió que todos los relojes se adelantarán una hora para reducir el uso de luz artificial y ahorrar energía.


Dos años más tarde y, con el mismo propósito de ahorrar energía en el marco de la Primera Guerra Mundial, el presidente estadounidense Woodrow Wilson firmó un decreto en 1918 para adelantar la hora. No obstante, todas estas iniciativas fueron revertidas una vez que acabó la guerra. La costumbre de atrasar el reloj en invierno y adelantarlo en verano se empezó a usar de forma generalizada en 1974, tras la primera crisis del petróleo, para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir menos electricidad.

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