Anatomía de una reforma: cómo una sobrecubierta pondrá fin a un problema histórico del Pabellón Municipal
La actuación, con una inversión cercana a los 200.000 euros, abordará de forma integral la cubierta para eliminar las filtraciones.
Durante años, las goteras del Pabellón Municipal de Carbajosa han sido parte del paisaje cada vez que llegaban las lluvias.
Cubos en la pista y en el techo, zonas inutilizadas y reparaciones de urgencia que “aliviaban” el problema solo durante un tiempo.
Lo que ahora confirma el proyecto técnico es algo que usuarios y clubes llevaban tiempo señalando: el fallo no ha sido puntual, sino estructural desde el diseño original de la cubierta, una solución constructiva que nunca llegó a garantizar una estanqueidad duradera.
La reforma que ahora se pone sobre la mesa cambia por completo el enfoque: no se trata de volver a reparar, sino de reconstruir el sistema de cubrición mediante una sobrecubierta diseñada para eliminar el problema de raíz.
Un problema que viene de lejos
La instalación deportiva, con más de veinte años de antigüedad y un uso deportivo muy intensivo, presenta filtraciones generalizadas en la cubierta desde hace años. El pliego técnico es claro: las goteras aparecen de forma diseminada por toda la superficie, especialmente en tornillos de sujeción, juntas entre paneles metálicos y encuentros con los lucernarios.
Estos últimos, fabricados con placas de poliéster, se encuentran degradados por el paso del tiempo y han perdido su capacidad de sellado.
A lo largo de los años se han ejecutado múltiples actuaciones de mantenimiento como limpiezas, sellados y pequeñas reparaciones, que nunca han resuelto el origen real del problema. Las filtraciones reaparecían poco después, confirmando que la construcción primitiva de la cubierta no estaba preparada para resistir el envejecimiento de los materiales ni la exigencia de uso del edificio.
La clave del proyecto: una sobrecubierta continua
La solución planteada no pasa por seguir reparando la cubierta existente, sino por crear una nueva piel exterior que refuerce todo el sistema.
Esa es la esencia de la sobrecubierta: una nueva capa continua de chapa de acero que se superpone a la actual, eliminando los puntos débiles que han provocado las filtraciones durante años.
El proyecto se centra principalmente en la vertiente noreste de la cubierta, donde se localiza la mayor parte del problema. Allí se actuará de forma más profunda, mientras que en el resto de la superficie se reforzará la estanqueidad mediante una solución técnica homogénea.
Adiós a los lucernarios problemáticos
Uno de los pasos más importantes de la obra será el desmontaje completo de los cuatro lucernarios existentes en la pendiente noreste. Estos elementos, sostenidos por estructuras metálicas curvas y cerrados con materiales traslúcidos, se han convertido con el tiempo en uno de los principales focos de entrada de agua.
El proyecto contempla retirar por completo las cerchas metálicas que los sustentan, las placas traslúcidas interiores y exteriores y las chapas curvas asociadas, así como las canaletas perimetrales. Todo el material retirado será gestionado como residuo a través de una empresa autorizada.
En su lugar, se instalará una nueva cobertura continua de chapa de acero prelacada curva, del mismo color que la existente, eliminando así un punto crítico que nunca llegó a funcionar correctamente desde el diseño original del edificio.
Nueva cubierta, nuevo aislamiento
La nueva sobrecubierta no se limita a tapar lo existente. Bajo la chapa exterior se incorporará una estructura auxiliar metálica y una capa de aislamiento de lana de fibra de vidrio de 100 milímetros, lo que permitirá mejorar tanto la estanqueidad como el comportamiento térmico del pabellón.
Las chapas se colocarán con solapes superiores y laterales suficientes para impedir la entrada de agua, fijadas mecánicamente sobre un entramado metálico curvo adaptado a la geometría del edificio. El sistema está diseñado para trabajar con pendientes superiores al cinco por ciento, favoreciendo la evacuación natural del agua de lluvia.
En el resto de la cubierta que no requiere desmontaje completo, se colocará igualmente una nueva chapa curva exterior mediante omegas galvanizadas intermedias, creando una superficie continua y reforzada sin necesidad de demoler la estructura original.
Remates, canalones y puntos críticos
El proyecto pone especial énfasis en los detalles que tradicionalmente han generado problemas: remates laterales, limahoyas, encuentros con canalones y juntas singulares. Todos estos puntos serán ejecutados de nuevo para garantizar una correcta evacuación del agua y evitar acumulaciones que puedan provocar filtraciones futuras.
Además, una vez finalizados los trabajos, se realizará una prueba de estanqueidad, incluida en el control de calidad de la obra, para comprobar que la nueva cubierta cumple con su función y que el problema ha sido eliminado de forma efectiva.
Una obra técnica sin impacto estructural
Desde el punto de vista estructural, la intervención, dicen, está cuidadosamente calculada. El incremento de peso sobre la estructura existente será mínimo, en torno a 10 kilos por metro cuadrado, por lo que no será necesario actuar sobre la cimentación ni sobre los elementos portantes del pabellón, que se encuentran en buen estado.
La obra se ejecutará aprovechando la línea de vida permanente ya instalada en la cubierta, garantizando la seguridad de los operarios y facilitando futuras labores de mantenimiento.