Si el radar hubiera elegido la gasolinera CEPSA para “repostar”, ¿sabrías a qué velocidad deberías circular?
El radar rotatorio sigue su curso por el municipio y muchos vecinos se lo piensan dos veces antes de pisar el acelerador.
Carbajosa cuenta desde hace meses con un sistema de control de velocidad que ha cambiado por completo la forma de circular por el municipio. Con cuatro cabinas fijas repartidas por diferentes puntos del casco urbano y un radar que rota entre ellas, el Ayuntamiento busca reforzar la seguridad vial y reducir los excesos de velocidad en las zonas más transitadas.
Los límites, sin embargo, no son los mismos en todas las vías. En las calles residenciales, como Juan de Herrera o Gil de Hontañón, la velocidad máxima es de 30 km/h una cifra pensada para proteger a peatones y ciclistas.
En el acceso principal de la calle Salamanca el límite asciende a 40 km/h, aunque hay tramos donde se reduce por la presencia de pasos peatonales y zonas comerciales.
Ahora bien, imaginemos por un momento que el radar decidiera situarse en la avenida Carbajosa, próxima a la gasolinera CEPSA. En ese caso, los conductores deberían mantener una velocidad constante y prudente, sin superar los 30 km/h marcados por la señalización actual.
Más allá de la ubicación rotatoria del dispositivo, desde el Ayuntamiento insistían tras la instalación de los sistemas, en que el objetivo del sistema no es sancionar, sino prevenir.
El simple hecho de no saber en qué cabina se encuentra activo el radar ha conseguido que muchos conductores adopten una conducción más responsable, reduciendo las maniobras bruscas y los excesos en vías urbanas.
Las sanciones, en cualquier caso, no son menores: las infracciones por exceso de velocidad pueden suponer entre 100 y 600 euros de multa, además de la pérdida de hasta 6 puntos del carné. Pero en la práctica, hay que reconocer que lo más efectivo está siendo el efecto disuasorio: la duda.
Porque, aunque nadie sabe dónde está exactamente el radar hoy, todos saben que podría estar en cualquier curva y en Carbajosa, ya se pisa el freno con algo más de respeto.
