El ERE en Majorel ya es irreversible: 169 trabajadores, con fecha de salida
El conflicto laboral de la sede de Majorel en Carbajosa, ha entrado en su fase definitiva.
El Expediente de Regulación de Empleo ya es una realidad consumada y sin vuelta atrás tras la entrega de las cartas de despido a los trabajadores afectados, un paso que marca el inicio de la salida escalonada de la plantilla.
En total, 169 trabajadores se verán afectados por este proceso en la provincia. Algunos contratos finalizaron el mismo día en que se notificaron los despidos, mientras que otros empleados tienen fijada su salida para mañana, 10 de abril, y el resto abandonará la empresa el próximo 16 de abril, completando así la ejecución del expediente.
Un proceso ya cerrado
Tal y como manifiestan a este medio varios extrabajadores, el escenario actual deja poco margen de maniobra. Tras semanas de incertidumbre, negociaciones y presión social, la empresa ha mantenido su hoja de ruta sin cambios. La entrega de las cartas de despido ha supuesto el punto de no retorno en un proceso que ha ido avanzando pese a los intentos de paralización.
En paralelo, el caso sigue bajo el foco de las autoridades laborales. Tras las declaraciones del Ministerio de Trabajo cuestionando el ERE, se han activado mecanismos de supervisión a través de la Inspección de Trabajo, que mantiene abiertos contactos para analizar el proceso y verificar su legalidad.
Aunque no se han producido nuevos encuentros al más alto nivel político, sí continúa la interlocución técnica, en un contexto en el que el desarrollo del expediente ya está en marcha.
El desgaste acumulado durante las últimas semanas ha tenido un impacto directo en la capacidad de respuesta de la plantilla. No hay previstas nuevas movilizaciones, en parte por la situación económica de los trabajadores, en un sector caracterizado por salarios ajustados que dificultan sostener paros prolongados.
El foco se traslada ahora a la salida progresiva de los empleados y a la gestión individual de cada caso, en un contexto en el que el margen de reacción colectiva se ha reducido al mínimo.
Dentro del centro de trabajo, dicen, el ambiente refleja el impacto de la situación. A diferencia de otros procesos anteriores, el elevado número de afectados ha generado un clima más tenso y emocionalmente complejo. Entre quienes ya han sido despedidos y quienes permanecen en sus puestos a la espera de su salida, predomina una sensación de incertidumbre, desgaste y preocupación.