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Los que ponen corazón aunque no lleven corona

Policía Local, Protección Civil, Cruz Roja, voluntarios y personal técnico coordinan accesos, vigilan cruces, controlan el recorrido, atienden incidencias y responden a cualquier imprevisto con una profesionalidad que a menudo pasa desapercibida precisamente, porque todo sale bien. Su misión es sencilla de explicar y enorme de ejecutar: que todos disfruten con tranquilidad, que nadie se pierda, que nadie corra riesgos y que la Cabalgata sea un recuerdo feliz y no un problema.Los que ponen corazón aunque no lleven corona | Miriam de la TorreLos que ponen corazón aunque no lleven corona A la Cabalgata también la sostienen quienes se suben a una carroza, quienes la acompañan caminando, quienes soportan frío, peso y cansancio y aun así siguen sonriendo para los niños. Están las majorettes, que vuelven a demostrar que la ilusión puede más que la temperatura; la Agrupación Musical “La Estrella”, que marca el ritmo de la tarde y llena de ambiente cada calle por la que pasa; las asociaciones y los voluntarios que participan desde los programas municipales y que, sin grandes focos, se convierten en imprescindibles.

Hay noches como la de hoy, en las que Carbajosa brilla tanto que parece que todo sucede por arte de magia. Carrozas impecables, niños con los ojos muy abiertos, música recorriendo las calles y una Cabalgata que vuelve a convertir el municipio en un lugar distinto durante unas horas.

Sin embargo, cuando las luces se apagan y el eco de los villancicoslo hace también, empieza otra parte del relato que casi nunca sale en las fotografías: la de todas las personas que hacen posible que todo funcione sin que la mayoría repare en ellas.

Detrás de esa tarde perfecta hay un trabajo enorme que no pide aplausos, pero que los merece todos. Son quienes llegan antes que nadie y se marchan después que todos; quienes no desfilan porque, precisamente, están sosteniendo el desfile.

Los que preparan la magia antes de que empiece todo

Mucho antes de que los Reyes pisen la calle, el personal del Área de Cutura y la concejalía de Festejos, ya ha estado trabajando durante días. Se revisan recorridos, se montan estructuras, se comprueba cableado, se ajustan detalles y se vuelve a empezar tantas veces como haga falta para que nada falle. No importa el frío ni los horarios: el objetivo es claro, que cuando se dé comienzo a la Cabalgata todo esté a punto.

Nada de lo que se ve es improvisado; todo responde a planificación, experiencia y responsabilidad de esos 'chalecos amarillos' y su idea muy clara en la mente: que la ilusión de los más pequeños no se estropee por algo que podía haberse previsto.

Los que cuidan mientras todos miran al cielo

Mientras el público sigue las carrozas con la mirada y los niños buscan a Melchor, Gaspar y Baltasar, hay otro equipo pendiente de algo muy distinto. Policía Local, Protección Civil, Cruz Roja, voluntarios y personal técnico coordinan accesos, vigilan cruces, controlan el recorrido, atienden incidencias y responden a cualquier imprevisto con una profesionalidad que a menudo pasa desapercibida precisamente, porque todo sale bien.

Su misión es sencilla de explicar y enorme de ejecutar: que todos disfruten con tranquilidad, que nadie se pierda, que nadie corra riesgos y que la Cabalgata sea un recuerdo feliz y no un problema.

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Los que ponen corazón aunque no lleven corona | Miriam de la Torre

Los que ponen corazón aunque no lleven corona

A la Cabalgata también la sostienen quienes se suben a una carroza, quienes la acompañan caminando, quienes soportan frío, peso y cansancio y aun así siguen sonriendo para los niños.

Están las majorettes, que vuelven a demostrar que la ilusión puede más que la temperatura; la Agrupación Musical “La Estrella”, que marca el ritmo de la tarde y llena de ambiente cada calle por la que pasa; las asociaciones y los voluntarios que participan desde los programas municipales y que, sin grandes focos, se convierten en imprescindibles. Hay un esfuerzo común que no figura en ninguna estadística pero que se nota en cada detalle.

Y cuando termina para todos, empieza para algunos

Cuando la plaza se despeja, cuando las familias regresan a casa y los niños ya solo piensan en la noche que llega, aparece otro equipo igual de importante: los profesionales de la limpieza. Son quienes, cuando el resto ya descansa, devuelven el orden a las calles, recogen lo que deja tras de sí un evento multitudinario y hacen que minutos después todo parezca haber sido un sueño.

Barredoras, sopladores, escobas y manos que trabajan en silencio convierten el final del desfile en el último acto de responsabilidad y compromiso con el municipio.

La otra Cabalgata que también es magia

Este reconocimiento es para todos ellos: para quienes no salen en las fotos oficiales, para quienes no suben al balcón y para quienes no reciben cartas pero sí asumen responsabilidades.

La Cabalgata emociona porque la ven los niños, pero es posible porque la trabajan los adultos que creen en lo que hacen. Gracias a cada persona que, desde su ámbito, ha contribuido a que Carbajosa vuelva a vivir una tarde perfecta.

La magia existe y, muchas veces, no lleva capa ni corona: lleva chaleco amarillo, uniforme, escoba, partitura, walkie y una enorme vocación de servicio público.

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